El robo de la música: ¿una batalla perdida?- The Miami Herald

Articulo en el periódico “El Nuevo Herald” en el cual MonteRosa da su opinión a esta importante noticia.  Lo puedes leer aquí o visita El Nuevo Herald .com

By: Eliezer Rivera
Especial/El Nuevo Herald

Durante años, la industria fonográfica internacional ha librado una batalla contra la piratería y por la defensa del derecho de autor y el derecho conexo. Aunque ha habido avances positivos con el desmantelamiento de algunos canales de distribución ilegal de música, cada día se hace más difícil controlar, monitorear y evitar el uso y la venta ilegal de la música.
Si antes era difícil controlar la piratería física, con la llegada de la tecnología digital, el problema se ha hecho mayor, más complejo y mucho más caro. Son millones los que se gastan combatiendo el problema y también son muchos los millones que dejan de ganar las disqueras, artistas, autores y productores musicales, entre otros.
La Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI por sus siglas en inglés) es la entidad que está al frente de la lucha contra la piratería y la defensa de los derechos conexos en el mundo. Raúl Vázquez, un veterano ejecutivo de la industria, funge como Director Regional de IFPI para Latinoamérica y desde su oficina en el sur de la Florida, explicó un poco más a fondo el problema.

“Lo que estamos enfrentando es como un perfect storm. Por un lado la piratería física, que siempre ha estado ahí, pero que con la llegada del CD-R y los quemadores se disparó. Por el otro lado tenemos la piratería online, dos fuerzas enormes, y cada una con sus variantes”, señala Vázquez. (…continua)

La reducción de empleados en la industria en general, incluidos los que se han quedado sin trabajo por el cierre de las tiendas de discos, y la disminución de oportunidades para el desarrollo de artistas, se debe en gran parte a la piratería. Pero eso no es todo, una investigación sobre el impacto de la piratería en la industria creativa realizada por Tera Consultants llegó a la conclusión de que en los Estados Unidos podrían perderse hasta 1.2 millones de empleos en esa industria dentro de los próximos cinco años si no se actúa con efectividad contra este robo de música.
Por eso es necesaria la intervención en gran escala de los gobiernos y proveedores de servicios de Internet con leyes y regulaciones en todo el mundo.
“El esfuerzo por lograr un apoyo de parte de los gobiernos es vital para enfrentar este problema. Ya se ha logrado una reacción positiva en ciertos países latinoamericanos, como Brasil y México, aunque todavía son muchos los que tienen que sumarse a esta guerra”, señala Vázquez.
En la parte digital, los archivos piratas tienen un protocolo individual que los identifica y parte del trabajo de IFPI es detectar con su tecnología esos archivos en la red y saber qué computadora se está utilizando para piratear.
“Los proveedores de servicios de Internet tienen que asumir su responsabilidad, si no moral, operacional. No pueden negar que no tienen que ver con lo que está pasando, y máxime cuando nosotros le dejamos saber que uno de sus usuarios está cometiendo piratería”, indica Vázquez.

La piratería musical: un negocio millonario

La piratería es un negocio multimillonario, prácticamente una mafia que actúa, en el caso de la física, con una red de distribución parecida a la que usan los narcos con la droga. En los últimos años, millones de discos compactos en blanco, y discos piratas se han decomisado en diferentes partes de Latinoamérica y los Estados Unidos y los mismos se pueden encontrar camuflajeados, escondidos en algún compartimiento de un barco, o enviados en cajas de zapatos de un país a otro.
Digitalmente, las redes peer-to-peer (P2P), continúan siendo el principal canal de distribución ilegal de música. Estas redes permiten el intercambio directo de información, en cualquier formato, entre dos o más ordenadores interconectados. La piratería digital también debilita el negocio de la piratería física, ya que la gente no necesita buscar el disco pirata barato cuando lo pueden bajar totalmente gratis.
En el 2009, las ventas mundiales de música cayeron un siete por ciento, siendo éste el décimo año consecutivo de pérdidas para la industria. Aunque la industria ha tenido éxito en ventas digitales, ese aumento de ingresos no está compensando la vertiginosa caída de los formatos físicos.
El desarrollo de nuevos artistas o de proyectos para lanzar a muchos de ellos al ruedo internacional, ha sido drásticamente afectado por la piratería. Debido a esto, muchos deciden aventurarse y tratan de hacer una carrera de manera independiente.
Marthin Chan, músico, autor y productor peruano que actualmente también se dedica a desarrollar artistas independientemente, dice que por ahora la música que produzca se venderá digitalmente y que solamente en las presentaciones de sus artistas es que se podrán conseguir sus discos compactos.
“No es negocio para nosotros vender la copia física, se invierte más y se saca menos con el problema de la piratería. Por eso, si ves algún disco de mis artistas en un puesto, o tienda, es pirata, porque sólo lo vendemos cuando hacemos un show”, aclara el también miembro fundador del grupo Volumen Cero.
Otro artista independiente que opinó sobre el tema fue el cantautor colombiano Eric Monte Rosa, conocido en el mundo del rock alternativo en español como Monte-Rosa.
“Como artista independiente, es muy difícil conseguir recursos para poder llegar a las masas a la misma velocidad que las disqueras grandes. No se puede culpar a “un ser” o “una entidad” responsable por la piratería y si todos, en cualquier parte del mundo, por muy mala que esté la situación económica, hiciéramos el esfuerzo para mejorar esto, el problema sería menor. Esto empieza desde hacerle una copia de un disco a un amigo o enviar un email con una canción”, afirmó Monte-Rosa.
Concientizar al público es otro de los puntos vitales que pueden ayudar a que la gente compre el producto en vez de piratearlo. “Esto no es de salir a buscar culpables solamente, sino también de informar a la gente del por qué su apoyo a los músicos, cantantes y demás miembros del equipo que trabaja en la producción de un disco es tan valioso, si es que quieren tener música de buena calidad hoy y siempre. Eso sólo es una `justificación’ (el obtener música pirateada), que nace de no saber exactamente el porqué del costo de esos CD, DVD y MP3 para el público y como éste aporta al pagar por esos materiales a la vida del músico y de los demás miembros del equipo que ayudan a concretar el producto final”, señala Monte-Rosa.
La Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI), por su parte, ya está haciendo esa parte educativa de la que habla Monte-Rosa.
“Estamos haciendo comerciales, explicándole a la gente de las oportunidades de empleo que se pierden a causa de la piratería. También educando a las familias con material impreso, y llevando guías estudiantiles por escuelas y universidades que promueven el rechazo a la piratería, y las consecuencias que ésta tiene para con la música, y para todo el que depende de ella”, apunta Raúl Vázquez, director regional de IFPI para Latinoamérica.

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